“La generalidad con que se comete este pecado (de la murmuracion) hace que sea difícil evitarlo.
Como quiera que por todas partes nos rodea, si no nos apercibimos del peligro y velamos constantemente en contra de él, corremos el riesgo de ser arrastrados por la corriente. En este respecto, casi todo el mundo, como quien dice, conspira en contra nuestra. Su ejemplo leuda nuestra vida, no sabemos ni cómo, pero en forma que sin sentir imitamos a los demás… EL RELATAR LAS FALTAS DE OTRO de las cuales creemos estar libres, halaga siempre nuestra soberbia. La cólera, el resentimiento y toda clase de mal genio encuentran alivio al hablar mal de aquellos en quienes se ensañan, y con frecuencia los hombres satisfacen sus deseos torpes y malignos, CONTANDO LOS PECADOS DE SUS PROJIMOS."
***Juan Wesley***