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Un día, un conocido de Sócrates, le dijo a éste: – ¿Sabes lo que escuché acerca de tu amigo? Este fue el diálogo que surgió: – Espera un minuto, replicó Sócrates. Antes de decirme nada, quisiera que pasaras un pequeño examen. Yo lo llamo el examen del triple filtro. – ¿Triple filtro?, preguntó el otro. – Correcto, continúo Sócrates. Antes de que me hables sobre mi amigo, puede ser una buena idea filtrar tres veces lo que vas a decir. Es por eso que lo llamo el “Examen del triple filtro“.
El primer filtro es la VERDAD. ¿Estás absolutamente seguro de qué lo que vas a decirme es cierto? – No, dijo el hombre, realmente sólo escuche sobre eso y … – Bien, dijo Sócrates, entonces realmente no sabes si es cierto ó no.
Ahora permíteme aplicar el segundo filtro, el filtro de la BONDAD. ¿Es algo bueno lo que vas a decirme de mi amigo? – No, por lo contrario … – Entonces, deseas decirme algo malo de él, pero no estás seguro de que sea cierto.
Pero aún podría querer escucharlo porque queda un filtro, el filtro de la UTILIDAD. ¿Me servirá de algo saber lo que vas a decirme de mi amigo? – No, la verdad que no. – Bien, concluyó Sócrates. Si lo que deseas decirme no es cierto, ni bueno e incluso no me es útil, ¿para qué querría yo saberlo?
“Lo malo también tiene un nivel de perfección. Cuando llevamos el egoísmo a una escala más alta la transformamos en Soberbia, y cuando llevamos la murmuración al lugar más bajo, se transforma sin mayor esfuerzo en una Conspiración, y de ahí, subimos “humildemente” para encumbrarnos hacia nuestra meta: El Poder. Porque el Diablo exalta a los murmuradores, y da “gracia” a los que Conspiran Es el principio oculto de los perfectamente malos, y de los imperfectamente nobles.”
Por tercer año consecutivo Profetas Vivientes, junto a la Red de Cibernautas contra la murmuración, invita a sus lectores, amigos, hermanos en la fe, a un tiempo de oración y quebrantamiento personal.
La internet ha sido una excelente herramienta para transmitir ideas, expresar pensamientos, y obtener información con la distancia de un click, ha resultado ser una herramienta poderosa para transmitir el mensaje de la Cruz, el evangelio de la paz, el mensaje del Amor de Dios; pero sin ignorar las maquinaciones del diablo, ha sido usada para traer la discordia, la contienda y las divisiones. Pues no es menor el daño que se ha realizado por medio de los foros y blogs para sembrar el mensaje del rencor, las iras y las divisiones,trayendo una polarización vergonzosa en medio de la familia de la fe. Mientras una iglesia o denominación se encuentre dividida, todo un país será alimento de la división, desequilibrio en la repartición de las riquezas, abusos de los que obstenta poder, rebeliones de las clases obreras, anarquías que trastornan las calles, una política ultrapolarizada. Basta mirar las noticias y descubriremos los estragos que causa a diario el mensaje del odio. ¿La iglesia donde está?
Porque una nación enferma, es reflejo de una iglesia también enferma.
La murmuración ha causado bastante estrago en medio de nosotros, en los particular de la blogosfera, varios se han especializados en difamar a otros, políticos, gobernantes, pastores, iglesias, músicos, salmistas, hermanos, etc. Amparados en su pseuda “libertad de expresión” han logrado contaminar la mentes de los incautos y neófitos en ciertos temas, y seducidos por la verborrea político- espiritual obtienen el resultado: más contienda, mas separación, mas rebelión.
Porque amamos la iglesia de Cristo es que le diremos No a la rebelión, No a la Anarquía espiritual, No a la Murmuración. Desde ya disponiendonos en el hablar cotidiano, evitando siquiera aludir a alguien no presente en una conversación con amigos, hermanos, etc. Este 8 de Julio, cuando tengas tu tiempo devocional personal, dedica unos minutos a orar por la Sanidad de la iglesia, que la Misericordia de Dios se manifieste en medio de tu iglesia local y familia, que Dios pueda quebrar las cadenas de maldición que ha traído la murmuración o el mal hablar de otros.
En tu lugar secreto, tiempo devocional:
1. Agradéce a Dios por la iglesia a la cual asistes y por los consiervos y hermanos que tienes, por los discípulos que ministras.
2. Bendice en oración a tus líderes y pastores, y vuelve a agradecer a Dios por sus vidas, por la paternidad espiritual que extendienden sobre tu vida. Si has murmurado alguna vez contra ellos, pide perdón a Dios, y determinate a nunca más hacerlo, pide sabiduría para restituirles, anda donde ellos dentro de los siguientes días, y reconcíliense con un abrazo sincero. Una palabra de perdón es un potente argumento de bendición a favor tuyo. Ora para que se quebrante toda maldición sobre sus vidas, familias y ministerios. La Sangre de Cristo los cubre.
3. Declara palabras de Fe sobre los mencionados, no los acuses ante Dios si ves en ellos falta de compromiso, falta de fe, falta de lealtad, sino que profetiza que son personas consagradas, llenas de fe, leales, no murmuradoras, recuerda que cualquier argumento negativo que hablemos de los demás puede ser usado como un argumento destructivo que Satanás, el acusador de los hermanos, puede usar ante el Tribunal de Dios. Si fuiste herido por algunas de sus palabras es tiempo de perdonarles, y rogar a Dios que sane tu vida.
4. Intercede por la sanidad de tu iglesia local, que la Gracia del Altísimo produzca reconciliación y perdón, sobre todo si tú, tus hermanos y pastores fueron víctimas de la murmuración. Seguramente tu iglesia tuvo algún tipo de quiebre en el pasado (divisiones), ruega a Dios para que la maravillosa sangre de Cristo pueda traer restauración definitiva sobre los involucrados en ella. Ora por aquellos hermanos que ya no asisten a tu congregación por causa de las murmuraciones que ellos mismo divulgaron entre los demás, y ruega a Dios que haga misericordia con ellos de modo que antes del juicio venga tiempo de gracia para que el Espíritu Santo les redarguya y escudriñe sus corazones. Recuerda que tu oración no debe ser una acusación ante Dios, sino que declarando en fe que son íntegros, y la oportunidad de que la Gracia les permita experimentar el arrepentimiento y el perdón.
5. Intercede por la realidad evangelica local, nacional y mundial, declara que el pueblo cristiano está más unido que nunca. Pide perdón en nombre de aquellos que han murmurado y son de distintas denominaciones, ora tanto por las víctimas de la murmuración, calumnias, difamaciones, etc. como por aquellos que fueron los victimarios. Declara palabras de bendición sobre los pastores de otras denominaciones y las iglesias que ministran.
6. Pide a Dios que la Sangre de Cristo se aplique en nuestras bocas y mentes, y que sea ella la que destruya las potestades de mentira y engaño, es tiempo de hacer Guerra espiritual.
7. Termine este tiempo con adoración y alabanza extrema, si se ha reunido con más hermanos comiencen a bendecirse con palabras proféticas, de bendición.
Yo creo que la Oración de Cristo, esa que habla de la unidad de la iglesia, se comenzará a cumplir en estos tiempos, creo que la iglesia de Cristo experimentará un tiempo de reconciliación como nunca antes se ha visto en su historia, Cristo Viene, y es tiempo de vestirse del lino fino y resplandeciente para recibir al Rey de Reyes, y Señor de Señores.
” Dios del cielo y la tierra, que habitas más alla de la eternidad. Sé que pronto darás la señal final, y enviarás a Jesucristo por Segunda Vez para recoger a quienes han experimentado en carne viva de la Gracia, porque el evangelio está siendo predicado en todo el mundo, a toda tribu (indígena, étnica, urbana), a toda lengua, nación, estrato social, ámbitos sociales (política, cultura, religión, educación), y como dijo el Señor, entonces será el fin.
Quizás mi petición es algo osada, pues de antemano conozco tu Soberanía al respecto, y te mantienes firme con tus decretos y tiempos, pero si fuera posible un poco de tiempo adicionado a tu cronómetro, que la espera por tu Venida se extienda un momento solamente, para que tu iglesia, en medio del valle de la decisión, tenga tiempo de ejercer el ministerio de la Reconciliación, logre la unidad en el espíritu, para que se desate tu compasión sobre tu pueblo y dejen de ser usados por el maligno en las contiendas y apologías infructíferas.
No te pido que no vengas, pues es lo que más anhelo desde que te conocí, sino que permitas que la Oración de Jesucristo, cuando clamó por nuestra Unidad pueda cumplirse, para que la vírgen imprudente entre en conciencia y busque aceite para su lámpara, y el siervo irresponsable entre en razón y administre sabiamente el talento dado por su Señor. Que la oveja perdida pueda ser recuperada y sea devuelta a las 99.
En mi ruego no deseo que se retarde el Regreso de Jesucristo, sino que por un momento solamente tu iglesia experimente la Revelación de tu Cruz como lo experimentaron tus siervos y siervas en el pasado, experimente cual rhema, el llamado a la unidad y así el mundo crea que Tú nos enviaste, tengan la oportunidad de ir a tus nuevo cielo y nueva tierra con nosotros. Te pido una vez más, sana a tu iglesia, toca a tu pueblo, restaura tu gobierno sobre todos nosotros, y que la luz de tu Presencia resplandezca en nosotros. Que las calles no se tiñan más de la sangre de los hombres por sus guerras y vanidades, sino que corra por ellas la Sangre que restaura, sana, salva, redime, la Sangre preciosa de Jesucristo.
Sana a tu iglesia, Señor…”
“Pablo condena el hablar corrupto… El Cristiano no debe participar en ningún sentido en tales conversaciones, escuchando los cuentos de los hombres que tienen la mente corrompida. Pablo también habla en contra de los calumniadores. Se refiere a ellos en Romanos 3:8 aludiendo al hecho de que algunos estaban diciendo que Pablo enseñaba que el cristiano podreía pecar todo lo que quisiera, porque así abundaría más la gracia de Dios. Pablo rechazó la crítica, diciendo que esto no era lo que él estaba enseñando.
Pablo aconseja a Timoteo que las esposas de los diáconos no sean calumniadoras (1 Tim. 3:11). Dio como una de las señales de los postreros días que habría calumniadores en el mundo (2 Tim. 3:3), e instruye a las ancianas de la iglesia a que no sean calumniadoras. (Tito2:3). Pablo condena a los que hablan de una manera escondida y también a los que hablan abiertamente en contra de otros. De eso Marshall dice: “Pablo está hablando en contra de uno de los males sociales más grandes de este o cualquier otro día, de la tendencia de los hombres y las mujeres a encontrar delicia en destruir el carácter de otros por medio de las cosas falsas que dicen ellos”. A los colosenses Pablo dice que hay que dejar de hablar palabras deshonestas (Col 3:8). Todos estos usos de la lengua, en una manera negativa, hacen daño a otras personas, y violan el principio del amor fraternal del uno hacia el otro“
extracto de Bases Bíblicas de la Ética pág 100,101, J.E Giles, Casa Bautista de Publicaciones
Citas de un Sermón sobre la prueba y la murmuración, predicado la mañana del Domingo 23 de Abril, 1871 en el Tabernáculo Metropolitano, Newington, Londres.
“¡Qué cambio tan repentino del sonido del pandero a la voz de la murmuración! Hace tres días ustedes vieron a las doncellas que danzaban, y poco se imaginaron que ellas formarían parte de aquella turba clamorosa que rodea al siervo de Dios y clama: “¿Qué hemos de beber?” Tan veleidoso y voluble es el hombre, que así son los cambios de nuestros sentimientos internos por nuestras condiciones externas.“
“Es un hecho que la inclinación de la naturaleza humana es a murmurar. Ellos murmuraban, se quejaban, criticaban. Se trata de algo muy fácil, pues la propia palabra “murmurar”, es sumamente simple, compuesta de dos sonidos infantiles: mur mur. No contiene ningún sentido, ninguna agudeza, ningún pensamiento: es más bien el grito de una bestia que el de un hombre -mur mur (ar)- solamente un doble gemido. Fácil es para nosotros dar coces contra las dispensaciones de Dios, dar expresión a nuestras aflicciones, y lo que es peor, a la inferencia que extraemos de todo ello, que Dios se ha olvidado de otorgar la gracia. Murmurar es nuestra tendencia; pero, mis queridos hermanos y hermanas en Cristo, ¿pretendemos acaso que las inclinaciones de la vieja naturaleza nos gobiernen? ¿Murmuraremos? Oh, que tuviésemos gracia para más bien decir con Job: “He aquí, aunque él me matare, en él esperaré.” ¿Se ha de lamentar el hombre viviente? ¿Acaso no hemos recibido tanto bien de las manos del Señor que muy bien podemos recibir mal sin rebelión? ¿Acaso no frustraríamos a Satanás, y someteríamos la inclinación de la carne, si dijéramos en el poder del Espíritu de Dios: “Jehová dio, y Jehová quitó; sea el nombre de Jehová bendito”
“Nosotros negamos, tal vez indignadamente, que murmuremos contra Dios; y para demostrarlo, redoblamos el celo con el que murmuramos contra Moisés. Quejarse de la causa segunda es aproximadamente tan razonable como la conducta del perro, que muerde el palo con el que es golpeado. No le debe ningún enojo al garrote, sino a la persona que lo usa.
“¿Habrá algún mal en la ciudad, el cual Jehová no haya hecho?” Cualquiera que sea el instrumento, el Señor gobierna. En lo más íntimo de nuestro corazón, nuestra rebelión es contra el Señor mismo. No tenemos la suficiente honestidad para hablar mal de Dios abiertamente y sin disimulo, y así, hipócritamente, cubrimos nuestro descontento contra Él, murmurando contra alguna persona, ocasión o evento. “Si no hubiera salido en una ocasión como esa, no habría pescado ese resfrío y no habría tenido que guardar cama.” Así culpamos a una circunstancia accidental como si no fuese parte del ordenamiento divino.
Este quejarse de la causa segunda, ¿es mejor que hablar mal de Dios? Pienso que no, pues, de hecho, es hablar mal de Dios, y es, en adición, una injusticia para con la causa segunda, convertida de esta manera en el blanco”
“Detén tu lengua, hermano mío; cesa de cavilar contra esto y aquello, contra esta persona o esa; pues ten la seguridad que estás actuando injustamente para con tus semejantes y haciendo mal para con tu Dios.“
El reconocido predicador por la Santidad de Dios del siglo XVIII, Juan Wesley, de quién se habla como un instrumento para el tiempo de avivamiento que vivió Gales, donde más de 100.ooo personas recibieron a Jesucristo en su corazón, fue sensible a la voz del Espíritu Santo, y reconoció en su contexto que lo que detenía el mover de Él en otras naciones y congregaciones era precisamente el mal de la murmuración. Juan enseñó a la iglesia metodista inglesa el valor de integridad moral, cívica y espiritual, y por ello se les reconoció dicha integridad por los inconversos y hermanos de otras denominaciones. Decirle No a la Murmuración no es un tema de un par años, el dominio propio sobre la lengua es una cuestión que desde tiempo del apóstol Santiago se venía tratando, y hasta que el creyente poco juicioso e imprudente no entienda esto, siempre la voz del Espíritu Santo hablará con disciplina.
“Muy provechoso será al lector de este sermón meditar sobre aquellas notables palabras de Santiago 1:26: “Si alguno piensa ser religioso entre vosotros, y no refrena su lengua, sino engañando su corazón, la religión del tal es vana.” En otras palabras, esto es lo mismo que dijo el Salvador: “Porque por tus palabras serás justificado y por tus palabras serás condenado” (Mateo 12: 37). Con frecuencia nos olvidamos del principio que contienen estos textos, tanto en el púlpito como fuera de él…”
“No murmuréis los unos de los otros,” dijo el apóstol. Este es un mandamiento tan claro como el que dice: “No matarás.” Empero, ¿quién es aquel, aun entre los cristianos, que respeta ese mandato? ¡Cuán pocos son los que lo entienden! ¿Qué es murmurar? No es lo mismo, como suponen algunos, que mentir o calumniar. Lo que dice el murmurador puede ser tan cierto como la Escritura, y sin embargo, ser murmuración. Porque murmurar no es otra cosa sino hablar mal de una persona ausente; contar algo malo, que dijo o hizo alguno que no está presente. Por ejemplo: Habiendo visto a cierto individuo en estado de embriaguez, o habiéndole oído jurar y blasfemar, voy y lo cuento en su ausencia. Esto es murmurar. Hablando más claramente se llama denigrar. No es muy diferente de lo que por lo general se llama chismear. Si se cuenta el chisme en voz baja y de una manera reposada, tal vez entretejiendo palabras que expresen nuestros buenos deseos respecto de la persona aludida, y las esperanzas que abrigamos de que las cosas no sean tan graves como parecen, entonces se llama cuchicheo. Pero de cualquier modo que se haga, siempre es lo mismo, es la misma cosa, la misma en sustancia aunque sean diferentes las circunstancias-es murmurar. Si mencionamos las faltas de alguna persona que esté ausente y que por lo tanto no pueda defenderse, hollamos bajo nuestras plantas el mandamiento: `No murmuréis los unos de los otros.´”
“La generalidad con que se comete este pecado hace que sea difícil evitarlo. Como quiera que por todas partes nos rodea, si no nos apercibimos del peligro y velamos constantemente en contra de él, corremos el riesgo de ser arrastrados por la corriente. En este respecto, casi todo el mundo, como quien dice, conspira en contra nuestra. Su ejemplo leuda nuestra vida, no sabemos ni cómo, pero en forma que sin sentir imitamos a los demás… El relatar las faltas de otros, de las cuales creemos estar libres, halaga siempre nuestra soberbia. La cólera, el resentimiento y toda clase de mal genio encuentran alivio al hablar mal de aquellos en quienes se ensañan, y con frecuencia los hombres satisfacen sus deseos torpes y malignos, contando los pecados de Sus prójimos.”
“Es bien difícil evitar la murmuración porque con frecuencia nos ataca bajo disfraz. ¡Hablamos movidos de una indignación noble, generosa, pura, en contra de estas criaturas viles!¡Sólo con el fin de castigar al trasgresor, caemos en este pecado! “Así se justifican las pasiones,” como dice alguien, y nos hacen cometer el pecado bajo el velo de la santidad”
“Si no hubiera quien prestase oído a la difamación, no habría difamadores. Por consiguiente, si alguien empieza a hablar mal de otra persona, márcale el alto inmediatamente. Rehúsate a escuchar la voz del encantador sin hacer el menor caso de la dulzura de su encanto, de la amabilidad de sus modales, de lo agradable de su voz, ni de las muchas protestas de amistad para la persona a quien está hiriendo en la oscuridad, encajándole el puñal arriba de la quinta costilla. Niégate rotundamente a escucharle, aunque te diga que se siente agobiado por este secreto. ¡Agobiado! ¡Miserable! ¿Te sientes agobiado por este secreto? Ve, pues, quítate la carga de encima como Dios manda. Primeramente, “ve, y redarguye a tu hermano entre ti y él solo;” después “toma contigo dos o tres” amigos mutuos, y en presencia de ellos vuelve a redargüirle. Si ninguno de estos pasos surten efecto, entonces “dilo a la iglesia.” Por vida de tu alma, no se lo digas a ninguna otra persona, ni antes ni después, a no ser en el caso especial en que precise absolutamente proteger al inocente. ¿Con qué derecho quieres agobiar a otro, haciéndole que lleve tu carga, que participe en tu pecado?
“…¡Desechad, pues, la murmuración, los chismes, la difamación! ¡Que vuestros labios no se manchen con este pecado! Mirad que no difaméis a ninguno. De los ausentes no habléis nada, sino lo que sea bueno. Si habéis de distinguiros de los demás hombres, sea esta la característica del metodista(agregado por mí: ” sea ésta la característica del verdadero cristiano”): “No habla mal de su prójimo en su ausencia; por esta señal le conoceréis.”
¡Qué efecto tan bendito traerían a nuestros corazones estos sacrificios de nosotros mismos! Nuestra paz correrá como un río si tenemos “paz con todos los hombres.” ¡Cómo abundaría en nuestras almas el amor de Dios, al confirmar de este modo nuestro amor a los hermanos! ¡Qué efecto tendría esto en todos los que llevan el nombre del Señor Jesús! ¡Cómo aumentaría el amor fraternal, si se quitase este gran estorbo! Naturalmente se amarían todos los miembros del cuerpo místico de Cristo, “por manera que si un miembro padece, todos los miembros a una” se dolerían; y “si un miembro es honrado, todos los miembros a una se gozarían, y todos amarían a sus hermanos con un corazón puro y ferviente.”
“Es tan ligera la lengua como el pensamiento, y si son malas las preñeces de los pensamientos, las empeoran los partos de la lengua.”
Miguel de Cervantes.
Dios nos libre de enfermedades, y a nuestros blog también. Hace un tiempo que comenzó cual “gripe porcina”, el Síndrome de la Cuatro dientes, poco a poco crece y se transmite de mano en mano, ojo en ojo, letra por letra, especialistas creen que debido a la mutación que ha experimentado, hara colapsar las mentes, hasta que cuando la copucha llegue al climax del crecimiento, haga pum!
“la copucha, la copucha, la copucha va creciendo,
la copucha, la copucha la copucha reventó… Pum!”
Y nos reímos a carcajadas de cada cosa que esta humorista presentaba en la escena de algún festival o programa de televisión de los días sábados. Todo dentro del marco de la ironía, no hacía sino dar a conocer el fiel reflejo de una fantasía de rumores, con picardía, y la aquisciencia de las “víctimas” de esta singular copucha estampada en un papel de cuaderno bien arrugado, abierto con celo y con esa sutileza de quien cuenta un… chisme.
Pero la “copucha” no es un término que derrepente apareció en la televisión y que obviamente vinculamos con el chisme, en Chile al menos, es común oir en los negocios o quioscos “Tengo una tremenda copucha sobre la vecina de al lado”, “la mujer de mi amigo es bien copuchenta” (y el esposo también), “cuando no estoy, te la pasas copuchándome”. Una versión dice que la palabra viene del mapudungun “puchuchu” que es una bolsa de cuero de la vegija de un animal para guardar manteca, y otra, al parecer más adecuada, a “copa” y se refiere a las conversaciones que se sucitan después de un par de tragos de vino. Yclaro, no falta que quien oye el rumor del notición, lo propague de boca en boca, de foro en foro, de blog en blog. Y entonces, cuando nos rodeamos de rumores, copuchas, noticiones, entramos en la decadencia de la comunicación, la vulgarización de los contenidos, y la “farandulización” de la vida de vecindad.
Se que ud. está cansado, al momento de buscar información cristiana dentro de la red, se encuentre con decepcionantes titulares en rojo y destacado con fotos de variados formatos, aparecen “los reporteros de la fe” divulgando con un morbo que sobrepasa lo perverso, que un amigo en la fe, líder, lo que sea, cometió adulterio. Es que con eso nos desayunamos, almorzamos y cenamos, y nos alcanza para el otro día. Luego, los “especialistas” y “comentaristas de espectáculo cristiano” entran casi inconcientemente en el juego de la “opinología”, síntoma de que el Síndrome está en su etapa más purulenta. Y además de terminar difamado el susodicho, el juicio público extiende sus inmisericordes manos para meter en el saco a todo lo que se denomine evangélico, cristiano, lo que sea.
El síndrome está extendiendose como pandemia, suele manifestarse además con los síntomas de “ir de iglesia en iglesia”, fiebres de anarquía congregacional, y sarpullidos hipersectarios en pro de la emancipación del liderazgo. En el pasado, cuando no había internet se usaba el telefono, conversaciones a hurtadillas en el hall de un templo, o en reuniones secretas de opinología cristiana, con un café en el living de una casa. El virus de este Síndrome, hace décadas mutó, y sus víctimas ahora son los que usan un teclado y desean con ímpetu idealista, cambiar las cosas como se presentan en el mundo religioso, político, secular, etc.
Corres peligro, basta mirar un poco para ser afectados, y peor si te relacionas con quien está en ese estado de purulencia, pues basta una palabra para que te siembren amargura.Evita cualquier blog que desarrolle la “opinología” sobre otras personas, es crucial que si pasas por casualidad por uno de esos te desinfectes la mente con oración y la meditación de las Escrituras, no dialogues en lugares infectados, pide al Espíritu Santo que ponga en cuarentena a los afectados, y ruega a Dios para que la copucha no entre a tu casa, iglesia, célula, amigos, confiamos en que esta plaga de los ultimos tiempos no nos afectará, y más aún retrocederá a favor de la Misericordia y Santidad. Que la justicia del adultero y fornicario, la haga Dios, no pongas una condena sobre una vida arrepentida que ha sido absuelta por la Gracia, pues entonces por el mismo juicio que empleas, y sin que nadie te apunte con el dedo, serás condenado a pasar en una “eterna cuarentena”.
Si crees en el mismo Dios trino, Padre, Hijo y Espíritu Santo,
si crees en la Salvación por medio de la Fe en Jesucristo que murió por nuestro pecados y resucitó al tercer día,
si crees que los 66 libros que componen las Sagradas Escrituras, la Biblia, son la regla de fe y práctica,
si crees que hemos de ser bautizados en aguas para confesión de la profesión en Cristo,
si crees en el Bautismo del Espíritu Santo como segunda experiencia o en la Llenura (Plenitud) desde el mismo momento de la conversión, pero ambos como evidencia de Dios en el creyente,
si crees que la iglesia es el cuerpo de Jesucristo, conformado por una comunidad de regenerados, unidos voluntariamente bajo el principio de la Fe redentora, llamados a la práctica de la virtud, del amor, de las buenas obras.
si crees en el sacerdocio universal del creyente, si amas la santidad de la vida
si eres un evangelizador de vidas por medio de palabras y testimonio
si crees en la Segunda Venida de Jesús… entonces eres mi hermano, tenemos la misma sangre, y el mismo linaje, y la misma mente ¿Por que mejor no nos damos un abrazo, nos decimos cuanto amor sentimos por el otro y caminamos juntos hacia la meta final de la Vida?
Eres mi hermano, y eso es innevitable… ¿terrible para unos?
¡No,que afortunado somos!









